La luz del sol no era lo único que se estaba apagando aquella tarde. Ella ya sabía que algo insólito estaba ocurriendo pero, al encontrarse aún inmersa en aquella gran telaraña de sucesos, no había tenido ocasión de pararse a relfexionar sobre lo que había sucedido. Sin embargo, a medida que la luz del sol disminuía dando una tregua a la ajetreada vida diurna, todo lo que había ido almacenándose en algún lugar desconocido de su mente ocupó poco a poco su pensamiento. Sin duda algo extraño, sí, y sobre todo inesperado viniendo de esa persona en concreto. ¿Fruto de la casualidad? Tal vez, o de las circunstancias, aunque no podía dejar de pensar y temer que aquella fuese la realidad, en contraste con la idea utópica que ella se había formado de esa persona.
Sin haberlo decidido, desconectó del mundo que compartían y, sin saber por qué, no pudo sentir ni melancolía, ni nostalgia, ni decepción... Tan sólo indiferencia, aunque ni siquiera eso, más bien había pospuesto la tarea de elegir cual iba a ser su nueva estrategia de acción hasta que se diese una segunda oportunidad para esclarecer toda la confusión que albergaba aquellos días.
Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.
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