jueves, 29 de septiembre de 2011

jueves, 15 de septiembre de 2011

Looking for.


Perder un sentido debe producir una gran sensación de vacío. Yo siempre he tenido una gran afición a la música, pero a pesar de eso entregaría mi capacidad de oír a cambio de no perder nunca la vista. No hay ninguna razón que justifique mi predilección por la vista, solo adivino que sin ella me sentiría bastante incompleta.

De todas formas, siempre he pensado que tenemos más de cinco sentidos. Otra cosa es que no se pueda dar una explicación de ellos de manera científica, pero eso no quita que los tengamos. ¿A caso os atreveríais a decir que nunca habéis pensado que las madres tienen un sentido del que el resto de personas no disfrutamos? Se podría describir como una inteligencia práctica que aplicada a la vida diaria les da una gran ventaja. Porque no quiero creer que mi madre entienda de meteorología, pero si salgo sin paraguas de casa a pesar de sus advertencias lo más seguro es que llueva.

Luego está el sentido de la empatía. Nunca nadie me ha enseñado, y supongo que a la mayoría de vosotros tampoco, a entender los sentimientos ajenos y sin embargos hay momentos en los que una mirada me cuenta todo lo que siente el otro. ¿Magia? Bueno, llamémoslo X.

¿Y qué me decís del sentido de la supervivencia? Tanto a nivel físico como psicológico nuestro organismo presenta una fuerza tan asombrosa de la que nunca imaginaríamos sentirnos capaces si no fuera porque de vez en cuando hace acto de presencia.

Lo más curioso es que los momentos en los que advierto la existencia de uno de estos peculiares sentidos son precisamente aquellos en los que presentan alguna anomalía.

Hace un tiempo que detecto fallos en uno de mis sentidos: el de encontrarme en el mundo. Puede sonar a broma, pero a mí me parece un sentido realmente importante. No me refiero a encontrarse físicamente en el mundo, sino de una manera espiritual. Creo que todos tenemos un huequito en la historia, y que además no es un sitio definitivo. Cuando lo encuentras por primera vez es como si te descubriesen lo que, a grandes rasgos, es tu identidad, pero una vez que esto pasa no debemos caer en el error de pensar que estará ahí, inamovible, esperando para nosotros. Hay miles de variantes que vienen y van, que aparecen y dejan de influir, que se mueven a nuestro alrededor. ¡Es tan fácil perder el norte en esas condiciones!

El gran problema de este tipo de sentidos es que no hay ningún remedio para reparar su falta. No creo que nadie haya inventado unas gafas que nos revelen nuestra posición en el mundo, ni que nos den una pista del camino a tomar en un futuro. Hasta entonces, no queda otra que seguir buscándome…

domingo, 1 de mayo de 2011

Say what you need to say

Hay tantas cosas que sentimos que son tan difíciles de explicar, tantos momentos de los que nos gustaría dejar constancia en el papel, tantas historias que se pierden en el olvido… y de repente encuentras una canción que se amolda perfectamente a tu estado de ánimo, que consigue evocar aquel momento, como si pudieses vivirlo ahora mismo, que rescata una historia de la que nadie se acordaba. Y seguro que nadie al escucharla sería capaz de sentirse indiferente.
Sin duda la música es la lengua de los sentimientos, una alternativa a las palabras. Porque, aunque creamos que no, cada melodía contiene un mensaje diferente, y no hay que ser un enterado en el tema para captarlo. La música es así: universal, reparadora, generosa, inspiradora, emocionante… Espero que mi vida siempre tenga música de fondo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Siempre en el mismo camino.



Si le duelen los recuerdos,se los cura con ginebra.
Él quiere enterrar el tiempo dentro de un reloj de arena.

miércoles, 2 de febrero de 2011

-

"¿En qué estrella estará?" me pregunta discretamente la radio con una canción, y yo no puedo dejar de sentirme identificada. Mi camino se ha convertido en una búsqeda continua con una meta un tanto borrosa. No sé lo que busco ni tampoco cómo encontrarlo. Sólo sé que no sé nada, que diría Sócrates, pero en realidad conozco el motivo de mi búsqueda. Sin quererlo me he convertido en una de esas personas enemigas de los defectos, adictas a la crítica, incapaces de disfrutar sin más, sin que haya una razón de peso como excusa para ser feliz. Convencida de que hay algo que le falta a mis días, inconforme con cualquier cosa que sólo me llene a medias... Hace tiempo que la rutina se enfrenta conmigo en una batalla diaria y que la indiferencia se acomodó en mi vida, que he hecho de la emoción algo extraño y de mi existencia el paso inevitable del tiempo. Mis sueños y aspiraciones andan por ahí, volando entre las estrellas, lejos de donde me encuentro. Yo mientras, confundida, sigo aquí, esperando que alguien pase a la acción por mí, deseando saber cómo guiar mis pasos a mi manera, sin seguir aquello que se supone correcto. Quisiera tener el tiempo entre los dientes para mí y sentir que aún me quedan millones de cosas por hacer, no saber en qué día estamos, cometer errores, enfadarme, sentir que la felicidad me va pisando los talones, atreverme, emocionarme, arrepentirme, tener sueños locos... Seguiré intentando tornar el sentido que parece haber elegido este año, pensándolo mejor.. sólo acaba de empezar!

jueves, 13 de enero de 2011

Cambios.

La luz del sol no era lo único que se estaba apagando aquella tarde. Ella ya sabía que algo insólito estaba ocurriendo pero, al encontrarse aún inmersa en aquella gran telaraña de sucesos, no había tenido ocasión de pararse a relfexionar sobre lo que había sucedido. Sin embargo, a medida que la luz del sol disminuía dando una tregua a la ajetreada vida diurna, todo lo que había ido almacenándose en algún lugar desconocido de su mente ocupó poco a poco su pensamiento. Sin duda algo extraño, sí, y sobre todo inesperado viniendo de esa persona en concreto. ¿Fruto de la casualidad? Tal vez, o de las circunstancias, aunque no podía dejar de pensar y temer que aquella fuese la realidad, en contraste con la idea utópica que ella se había formado de esa persona.

Sin haberlo decidido, desconectó del mundo que compartían y, sin saber por qué, no pudo sentir ni melancolía, ni nostalgia, ni decepción... Tan sólo indiferencia, aunque ni siquiera eso, más bien había pospuesto la tarea de elegir cual iba a ser su nueva estrategia de acción hasta que se diese una segunda oportunidad para esclarecer toda la confusión que albergaba aquellos días.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.