martes, 7 de septiembre de 2010

What a strange love.

Cinco palabras que forman un todo: Amor. Una realidad tan ambigua que nadie podría definirla con precisión, es imposible! Como mucho podemos aventurarnos a describir lo que el señor amor hace a su antojo con nosotros y ni aún así lograríamos ponernos de acuerdo. Cada cual podrá decir lo que quiera sobre el amor y seguramente tenga razón. Unos dirán que el amor es bonito, dulce, completo e idílico y otros, sin embargo, afirmarán que es insufrible, agotador, incomprensible e incluso detestable.
Hay amores locos, compartidos, solitarios, tradicionales, sensatos… y amores divertidos pero también monótonos, que nos aburren y planean cada día su propio final. Amor cobarde, preso del pánico al tener que descubrirse o amor valiente, sin límites ni barreras, de película. Los hay que matan, que vuelven a uno loco, que marcan de por vida, que se aferran al recuerdo y crean estereotipos. Pero también los hay que mueren, que pasan inadvertidos, que nos son indiferentes, que sucumben antes de realizarse y no llegan a ver la luz del día. El amor puede ser manipulador o manipulado, gris o colorido, con futuro o sin él pero también puede ser tímido o apasionado, amor primerizo o experimentado, nuevo, usado, con excusas o sin ellas, sincero, real o de engaño. Hay amores que se hacen esperar y otros que llegan cuando no los esperamos. Amores duraderos, efímeros, salvajes y heridos, correspondidos o diferidos.
Los hay de todas las clases, gustos, colores y matices así que ven y elige el tuyo, pero ten cuidado con tu elección: puedes perder la partida.
A mí desde luego ha conseguido desconcertarme. Pero sí que hay algo que tengo claro sobre el amor, y es que entre otras muchas cosas es verdaderamente raro.

Where are you my love?

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