Hay tantas cosas que sentimos que son tan difíciles de explicar, tantos momentos de los que nos gustaría dejar constancia en el papel, tantas historias que se pierden en el olvido… y de repente encuentras una canción que se amolda perfectamente a tu estado de ánimo, que consigue evocar aquel momento, como si pudieses vivirlo ahora mismo, que rescata una historia de la que nadie se acordaba. Y seguro que nadie al escucharla sería capaz de sentirse indiferente.
Sin duda la música es la lengua de los sentimientos, una alternativa a las palabras. Porque, aunque creamos que no, cada melodía contiene un mensaje diferente, y no hay que ser un enterado en el tema para captarlo. La música es así: universal, reparadora, generosa, inspiradora, emocionante… Espero que mi vida siempre tenga música de fondo.
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