
Perder un sentido debe producir una gran sensación de vacío. Yo siempre he tenido una gran afición a la música, pero a pesar de eso entregaría mi capacidad de oír a cambio de no perder nunca la vista. No hay ninguna razón que justifique mi predilección por la vista, solo adivino que sin ella me sentiría bastante incompleta.
De todas formas, siempre he pensado que tenemos más de cinco sentidos. Otra cosa es que no se pueda dar una explicación de ellos de manera científica, pero eso no quita que los tengamos. ¿A caso os atreveríais a decir que nunca habéis pensado que las madres tienen un sentido del que el resto de personas no disfrutamos? Se podría describir como una inteligencia práctica que aplicada a la vida diaria les da una gran ventaja. Porque no quiero creer que mi madre entienda de meteorología, pero si salgo sin paraguas de casa a pesar de sus advertencias lo más seguro es que llueva.
Luego está el sentido de la empatía. Nunca nadie me ha enseñado, y supongo que a la mayoría de vosotros tampoco, a entender los sentimientos ajenos y sin embargos hay momentos en los que una mirada me cuenta todo lo que siente el otro. ¿Magia? Bueno, llamémoslo X.
¿Y qué me decís del sentido de la supervivencia? Tanto a nivel físico como psicológico nuestro organismo presenta una fuerza tan asombrosa de la que nunca imaginaríamos sentirnos capaces si no fuera porque de vez en cuando hace acto de presencia.
Lo más curioso es que los momentos en los que advierto la existencia de uno de estos peculiares sentidos son precisamente aquellos en los que presentan alguna anomalía.
Hace un tiempo que detecto fallos en uno de mis sentidos: el de encontrarme en el mundo. Puede sonar a broma, pero a mí me parece un sentido realmente importante. No me refiero a encontrarse físicamente en el mundo, sino de una manera espiritual. Creo que todos tenemos un huequito en la historia, y que además no es un sitio definitivo. Cuando lo encuentras por primera vez es como si te descubriesen lo que, a grandes rasgos, es tu identidad, pero una vez que esto pasa no debemos caer en el error de pensar que estará ahí, inamovible, esperando para nosotros. Hay miles de variantes que vienen y van, que aparecen y dejan de influir, que se mueven a nuestro alrededor. ¡Es tan fácil perder el norte en esas condiciones!
El gran problema de este tipo de sentidos es que no hay ningún remedio para reparar su falta. No creo que nadie haya inventado unas gafas que nos revelen nuestra posición en el mundo, ni que nos den una pista del camino a tomar en un futuro. Hasta entonces, no queda otra que seguir buscándome…
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