sábado, 3 de julio de 2010

Magia

Sé que hay momentos para disfrutar y otros en los que, sin embargo, toca sufrir. Sé que hay que arriesgar por lo que quieres, porque lo bueno supera a lo malo y estamos aquí para ser felices, o al menos eso dicen. Sé que no hay que pararse mucho ha pensar, que las oportunidades pasan y no esperan, que analizar no sirve más que para perder el tiempo y que siempre te arrepentirás de no haber pasado a la acción. Sé que no se deben crear estereotipos, que generalizar es inútil, que pensar en el futuro es de cobardes y vivir del presente es lo que nos da determinación para seguir adelante. Sé que mirar la vida con una visión optimista es más inteligente que dejarse llevar por el pesimismo, que no se pueden predecir los finales ni vivir con miedo y que resignarse a lo que te toca no está permitido. Me sé esta lección al dedillo, pero aún ni he sido capaz de interiorizarla. Sé que muchas veces sufriré aunque me toque disfrutar, y que, sin embargo, cuando me toque sufrir no dejaré de hacerlo. Sé que, a no ser que tenga más del 80% de posibilidades de triunfar, nunca arriesgaré a la torera, porque eso de que lo bueno supera a lo malo no está muy claro para mí. Sé que a pesar de que no deba hacerlo, seguiré analizando al milímetro cada situación, pensaré cada una de mis elecciones hasta que esté desgastada por el uso y que mis oportunidades irán pasando delante de mis narices sin que yo haga nada por aprovecharlas, porque soy de las que se quedan quietas en un segundo plano viendo como los demás pasan a la acción. Sé que nunca arriesgaré porque siempre tendré presente mis fracasos, que generalizar es tan fácil para mí como para un pez respirar debajo del agua, que siempre pensaré en el futuro y no me dejaré disfrutar plenamente del presente. Sé que seguiré dejándome llevar por el pesimismo, porque sencillamente es más fácil, que veré el final a cada paso que de y que yo y el miedo somos como amigos inseparables. Sé que aunque lo intente, me costará una vida darme cuenta de que he perdido el tiempo y no he aprovechado mis oportunidades ni la mitad de lo que lo podría haber hecho.

A pesar de toso esto, me quedará disfrutar cuando no haya motivo aparente para hacerlo. Me quedará sonreír sin saber la causa y beber a traguitos pequeños la felicidad cuando no me lo haya propuesto. Ésos son realmente los momentos mágicos, por los que mi determinación a seguir adelante no se ha esfumado, todavía

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